‘Upload’ presenta un futuro tecnológico ‘trascendente’

Imagina que sufres un accidente grave y en el hospital te ofrecen dos opciones: intentar curarte sin garantizar que vivas o sufras daño permanente, o tomar todos tus recuerdos, tus vivencias, tu sabiduría (en pocas palabras, tu conciencia) digitalizarlos y enviarte a la nube, la cual está programada para ser un paraíso.

Esa es la premisa de “Upload” (Greg Daniels, 2020), serie de Amazon Prime Video estrenada el 1 de mayo y que en 10 capítulos nos ofrece esta perspectiva futurista de trascendencia tecnológica.

Ingrid es la novia posesiva que envía a la nube a su novio Nathan.

Nos encontramos en el año 2033, el futuro ya se vive como lo hemos imaginado. Autos que se conducen solos, comida impresa en 3D, supermercados atendidos por robots, fusiones de grandes empresas, celulares en la palma de la mano, Oprah como candidata a presidenta de EU en 2024, etcétera.

Esto podría parecer idílico, pero la desigualdad social se mantiene, además se raciona el agua y la interacción humana se reduce a pocos momentos juntos, o a encuentros ocasionales sugeridos por la app Nitely (símil futurista de Tinder).

En este contexto la muerte se ha convertido además en un negocio en el que los ricos, gracias a su poder, pueden pasar su eternidad digital en grandes “hoteles” paradisiacos en la nube, lugares en los que pueden hacer lo que quieren, porque tienen una cuenta bancaria que se los permite (ya que como buena app que se respete, tienen compras internas). En cambio, quienes menos tienen, buscan opciones económicas, que van desde entornos de baja calidad, hasta planes low cost de dos gigas al mes, que en caso de agotarse congelan la conciencia, hasta el siguiente periodo.

Es dentro de este mundo que conocemos a Nathan Brown (Robbie Amell), un programador narcisista y bromista, que trabaja con su socio Jamie (Jordan Johnson-Hines) en desarrollar una opción “celestial” más económica, incluso gratuita, para quienes menos tienen.

Nathan parece tenerlo todo, incluso es novio de Ingrid (Allegra Edwards) la rica heredera de Horizen, la mayor empresa de recepción de uploads (como se conoce a las conciencias en la nube) y quien es una posesiva socialité frívola y poco empática con el mundo, y quien en el Día de Acción de Gracias cambiará su vida para siempre.

Así, tras acudir con su familia a festejar, Nathan se va con Ingrid en su auto eléctrico, él se queda a comprar víveres y en un extraño accidente él sale herido. Al ser trasladado al hospital, Ingrid lo convence de que está a punto de fallecer y envía a Lakeview, la opción Upload de su compañía, ya que ella tiene datos ilimitados.

Al ser trasladado a Lakeview es donde conocemos más a fondo a Nathan, y eso es de la mano de Nora Anthony, trabajadora del call center de Nueva York de Horizen, y quien es una especie de ángel guardián del protagonista en este mundo.

La conexión entre Nathan y Nora va más allá de la química entre dos personas.

A medida que avanza la trama descubrimos que Nathan en realidad iba a ser asesinado, al digitalizarlo se desconfiguran algunos recuerdos que son borrados y la gente que quiere saber más de la muerte de él empieza a desaparecer.

Si se tratara de definir la serie, cuyo creador está detrás de “The Office” o “Parks and Recreation”, podríamos decir que es una comedia, pero ésta envuelve reflexión, crítica y sus dosis de humor negro que complementan la experiencia.

La comedia está a cargo de Nathan y su manera desparpajada de ser, además de su interacción con los diferentes elementos de este “cielo”, como perros psicólogos (Julian Christopher), veteranos de guerra obsesionados con el sexo (Kevin Bigley), niños que desean crecer, a pesar de su muerte a temprana edad (Rhys Slack), millonarios excéntricos (William B. Davis ), conserjes de inteligencia artificial con cierta atracción por el protagonista (Owen Daniels), y por supuesto, Nora, quien es vista por el programador con ojos de romance.

La reflexión y la crítica vienen, como en toda trama futurista, de la fusión de marcas y su presencia en la vida diaria. Menciones a Facebook, Google, Intel, Nokia, se dan a lo largo de los 10 episodios (de no más de media hora) pero se juega con ellos al grado de fusionar a Óscar Mayer con Intel, o a Nokia vendiendo crunchy gorditas en el mundo virtual.

Se incluye un elemento distópico con los reclamos de los “luditas”, sector de la sociedad que se opone a la transferencia de conciencia y aboga por la muerte definitiva.

Me encantaría decir que es una serie novedosa, pero no es así, ya que toma elementos que se han visto en otras partes como “Altered Carbon” (conciencias transferidas a medios digitales como baterías o discos duros) o “Wifi Ralph” (la presencia inevitable de anuncios en Internet).

A pesar de lo anterior, “Upload” es una serie que se disfruta y arranca varias sonrisas y una que otra risa reflexiva en estos momentos de encierro. Se encuentra en Amazon Prime Video.

3.5 estrellas de 5.

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