El Hombre del Norte llega a las pantallas con una historia de venganza total

La película dirigida por Robert Eggers y protagonizada por Alexander Skarsgård y Nicole Kidman se estrena en cines este 14 de abril

Amleth (Oskar Novak) tiene todo lo que puede soñar, si se es un niño en el año 895 de nuestra era. Es un príncipe, hijo del rey Aurvandil Cuervo de Guerra (Ethan Hawke) y la reina Gudrún. Tiene ciertos privilegios y tarde o temprano heredará el reino que su padre se encarga de ensanchar temporada tras temporada luchando en las fronteras de su país.

Un día la suerte del príncipe cambió. Su padre es traicionado por su hermano bastardo Fjölnir (Claes Bang), quien ordena la muerte del joven príncipe y se lleva a la reina. Amleth es testigo de esta traición y al huir a otras tierras se jura a si mismo vengar la muerte de su padre y rescatar a su madre.

Alexander Skarsgård demuestra que se impuso un duro régimen de entrenamiento.

Lo anterior es el arranque de El Hombre del Norte (The Northman, Robert Eggers, 2022), película que nos trae la conocida historia de venganza de un príncipe hacia su tío y que inspiró, entre otros a William Shakespeare (no en vano el nombre de Amleth es muy similar a Hamlet y se centra en tierras escandinavas).

Tras huir, Amleth crece y se convierte en un adulto (Alexander Skarsgård), un guerrero que sólo tiene un sólo objetivo, vengar la muerte de su padre.

Eggers, quien dirige el guion que escribió junto a Sjón, nos ofrece un mundo en el que no hay héroes o villanos, hay seres humanos que guiados por oráculos, dioses o religiones viven su vida día a día, matando para sobrevivir y así no ser pasto de las demás civilizaciones.

También tiene mucho que ver el destino y cómo los seres humanos se dejan llevar por él. Un ejemplo es cómo Amleth prefiere dejar su vida de guerrero invencible para ser esclavo y así llegar a los dominios de Fjölnir y consumar su venganza, a pesar de que su tío perdió el reino que le correspondía a su padre.

La forma de narrar la historia se apoya en gran medida en la fotografía de Jarin Blaschke, quien se deleita sobremanera con los paisajes nevados y los yermos parajes de Islandia para envolver al espectador en esa magia de la Europa del siglo 10, en la que convivín hasta cuatro diferentes religiones en un mismo terreno. Así, vemos a los adoradores de Odín, quienes esperan ser llvados al Valhalla por la Valquiria, lo adoradores de Freyr, quienes celebran el Yule (parte importante en la historia), están los esclavos cristianos y los esclavos que adoran a la madre tierra, como Olga (Anya Taylor-Joy), quien es parte importante en la venganza de Amleth.

Las poco más de dos horas que dura la película nos remiten, de repente a elementos visuales de Juego de Tronos, o Conan, e incluso, dentro de la historia se hace referencia a Edipo.

El Hombre del Norte es una película que visualemente atrapa. El diseño de producción, los vestuarios y los elementos mágicos que convergen en ella son un deleite para el cinéfilo. También hay que mencionar que no es una película para todos los públicos, en ocasiones la violencia llega a ser gráfica, rayando en algunas ocasiones en el gore, por lo que si se tiene problema con este tipo de imágenes, lo mejor es prescindir de la cinta.

El final es sorprendente y genera una serie de cuestionamientos en los espectadores, tomando en cuenta, como se mencionó arribam que en la película no hay héroes o villanos, hay seres humanos que siguen sus impulsos y creencias para sobrevivir.

Definitivamente esta es una película de cinco estrellas. Se estrena este 14 de abril en las salas de cine de México.

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