La Orquesta de Cámara Beethoven transmite tranquilidad en el Sagrario

Los asistentes a la ‘Noche de Solistas’ del 12 de noviembre vivieron una noche llena de música

El caos citadino, la presión del día a día, fueron olvidados por los asistentes al Sagrario Metropolitano la noche del 12 de noviembre al disfrutar, durante casi dos horas, del concierto de la Orquesta de Cámara Beethoven, bajo la batuta de José Perales.

«Noche de Solistas» fue el título que se le dio a este antepenúltimo concierto de temporada, en el que tres jóvenes músicos compartieron a los espectadores, que prácticamente llenaron el Sagrario, sus avances como músicos en sus respectivas secciones.

Fue un programa de cinco piezas, de las cuales tres estuvieron a cargo de los principales de flauta, cello y viola, quienes además tuvieron la oportunidad de interpretar un encore de su respectivo instrumento.

El primero en aparecer fue David Jiménez, principal de la sección de flautas de la Orquesta, quien ejecutó una pieza de Orfeo y Eurídice, ópera de Glück.

El tema interpretado fue La Danza de los Espíritus Bienaventurados, misma que siguió con el enfoque relajante del recital.

Tras su participación con la orquesta, Jiménez tuvo como encore, La Flauta de Pan, que le valió el aplauso de los asistentes.

Tocó el turno del cello, que con la representación de Raymundo Sánchez tuvo su oportunidad de brillar en la noche.

El tema elegido fue Elegía, de Fauré, una pieza de aires fúnebres que privilegió el sonido del cello.

Sánchez se llevó otra gran ovación luego de interpretar su encore, que permitió a los asistentes captar al máximo las armonías de este instrumento.

El último solista fue Bruno Barbosa, violista principal de esta sección, quien tuvo el honor de interpretar una pieza de tintes barrocos, Concierto para Viola y Orquesta, atribuido en un inicio a Johann Christian Bach, hijo del célebre compositor Johann Sebastian Bach.

Perales, en la introducción a este concierto, comentó que Casadesus, en busca de un beneficio económico, difundió que la obra era de Bach. A pesar del engaño, la pieza no pierde belleza y los asistentes pudieron apreciarla en la noche del 12 de noviembre.

Barbosa se mostró seguro en la interpretación y fue recompensado con el aplauso de los asistentes tras la ejecución de cada uno de los movimientos.

El broche de oro, y para salir del estado de relajación de las otras obras, fue la ejecución del primer movimiento de la Primera Sinfonía en Do Menor, de Felix Mendelssohn, quien la compuso a los 20 años, energía que se refleja en esta pieza.

La otra pieza que se interpretó en la noche fue la Pavana, de Fauré, que dio los indicios de cómo sería la noche musical en el Sagrario.

La Orquesta de Cámara Beethoven tendrá otros dos conciertos. Uno en el Teatro María Teresa, dedicado a la ópera, el 19 de noviembre, y otro más, de invierno, con más de 50 voces, el 17 de diciembre en el Sagrario Metropolitano.

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