La segunda temporada de ‘Control Z’ llega con situaciones repetitivas

Vuelven a Netflix los alumnos del Colegio Nacional, quienes ahora tendrán que pagar las consecuencias de los hackeos y evitar la venganza por la muerte de Luis

Los alumnos del Colegio Nacional están de regreso. Luego de un año de su llegada a Netflix, la primera semana de agosto llegó a la plataforma la segunda temporada de «Control Z» (2020), serie que busca entretener a través de mostrar los peligros que existen a través de las redes sociales y su constante exposición a través de éstas.

En esta segunda entrega, la serie retoma en donde se quedó la primera temporada, en la Nona (Noche Nacional), la tradicional fiesta del colegio en la que se descubrió quién era el hacker que sacó a relucir los secretos de todos los alumnos y cuyas consecuencias terminaron con la muerte de Luis (Luis Curiel), tras haber sido golpeado salvajemente por Gerry (Patricio Gallardo).

La relación entre Sofía y Javier no vive en un sube y baja, sino que parece una montaña rusa de celos y desconfianzas, lo que termina por aburrir al espectador.

Como el asunto del hacker fue resuelto, el conflicto en esta segunda temporada es la presencia de un «vengador», que busca hacer que todos los involucrados en la muerte de Luis paguen, y empieza a realizar diferentes acciones para lograr esta venganza.

Así, uno por uno de los involucrados en este hecho son atacados de diferentes maneras (según los dibujos que realizó el difunto antes de fallecer) y es el turno de Sofía (Ana Valeria Becerril), la joven imitadora de Shrlock Holmes, en resolver estos actos de venganza que a medida que avanzan los ocho capítulos de la serie se vuelven repetitivos.

Uno de los principales problemas que tiene esta segunda temporada creada por Miguel García Moreno, Adriana Pelusi y Carlos Quintanilla es que tras el descubrimiento del hacker en la primera temporada (recordemos que fue Raúl, interpretado por Yankel Esteban) el tema de la exposición a redes sociales y tecnología se neutraliza, por lo que se recurre a una cuenta de instagram (a nombre de Luis) para alertar a todos los alumnos del Colegio Nacional sobre las venganzas, las cuales tienen mucho de literarias y poco de reales, ya que enterrar a dos alumnos vivos, o torturar a Alex (Samantha Acuña), o que las abejas ataquen a Quintanilla (Rodrigo Cachero), pierden todo sentido de realidad.

Otro aspecto que no queda claro, pero asumimos que debe ser así por la vida de los alumnos, es la edad que tienen. Su estilo de vida, que en ocasiones raya en lo libertino, nos hace pensar que ya tienen 18 años y se encuentran en el último semestre de una preparatoria que tiene una seguridad nula, al grado que los alumnos pueden entrar a ella a altas horas de la noche a esconder una enorme cantidad de dinero y nadie dice nada.

Los papás de los jóvenes sólo son elementos decorativos. Escenografía para dar a entender que todos tienen una familia que paga la escuela, y provee de dinero para ciertas cosas. La única excepción a esta regla es Damián (Marco Zunino), padre de Javier (Michael Ronda), quien es un mal ejemplo para su hijo y llega a tener un triángulo sexual entre éste y Natalia (Macarena García Romero).

Esto es otro elemento que se repite dentro de «Control Z». La relación entre Sofía y Javier. Están dentro de la friendzone, y al final el joven, por celos debido a los encuentros entre Raúl y la chica, termina apoyando a Natalia, quien es amenazada por los narcotraficantes a los cuales no les ha pagado las drogas perdidas durante la Nona.

Ya no existen personajes que vimos en la primera temporada, como es el caso de Isabela (Zión Moreno), cuyo secreto (ser transexual) además del engaño de su novio Pablo (Andrés Baida), la obligan a ir a Estados Unidos.

En lo que respecta a Pablo resulta molesto verlo en cada capítulo querer vengarse de Raúl y rogarle a María (Fiona Palomo), cuyo embarazo es también cansado.

Tal vez lo más rescatable es la evolución de Gerry, quien va descubriendo su sexualidad, aunque lo hace debido a la culpabilidad por el asesinato de Luis.

Tras seguir los ocho capítulos, cuya duración no es de más de 45 minutos, llega un final que peca de surrealista y que, si Netflix no decide lo contrario, nos llevará a una tercera temporada en la que la joven Sherlock y su pandilla tendrán que ocultar una muerte y rescatar a Natalia de las garras del crimen organizado.

En resumen, a esta segunda temporada de «Control Z» le damos 2.5 estrellas de 5.

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