Orquesta de Cámara Beethoven pone broche de oro a primera temporada de conciertos

El concierto correspondiente a julio incluye obras de Händel, Perales, Mozart y Beethoven. Por primera vez en bastante tiempo, el órgano tubular del sagrario Metropolitano es interpretado con orquesta

Hubo algunos minutos de retraso en el arranque de la cita, pero eso no impidió que el idilio entre la Orquesta de Cámara Beethoven y los melómanos que acudieron la noche del 9 de julio al Sagrario Metropolitano creciera como estuvo sucediendo a partir de febrero con la realización de conciertos en esta parroquia tapatía.

Y en el último concierto de esta primera temporada promovida por la Sociedad Musical Giuseppe Verdi la expectación por escuchar, después de mucho tiempo, el órgano tubular del Sagrario acompañado por una orquesta se notaba en el ambiente. También se esperaba escuchar los avances de los miembro del coro formativo San Gregorio Magno, dirigido por la soprano Carolina Morán.

El Órgano Tubular del Sagrario Metropolitano tiene cerca de 100 años de haber sido fabricado.

Se dice que París bien vale una misa, y para este concierto la máxima se cumplió, ya que prácticamente desde una hora antes del inicio del concierto, dirigido por José Perales, los melómanos fueron arribando al Sagrario Metropolitano y hubo fieles que no se despegaron de su asiento tras la eucaristía de las 20:00 horas.

El repertorio se vio dominado por música del periodo barroco, así como temática religiosa, además, como no podía faltar, una obra de Beethoven, que en esta ocasión fue el cierre del recital que cerró esta primera temporada musical.

José Perales, director de la Orquesta de Cámara Beethoven, explicó las particularidades de cada pieza interpretada.

Perales, quien al inicio de cada pieza ofrecía una breve explicación de lo que se escucharía, fue el guía perfecto para quienes llegaban por primera vez a este tipo de ejercicio de encuentro entre el oído y la música académica. Así explicó las diferentes características de cada una de las piezas.

El inicio del concierto fue lo más esperado. El «Concierto para Órgano y Orquesta HWV. 295», de Georg Friedich Händel, conocido como «El Cucú y el Ruiseñor» sirvió para que las notas de este instrumento de viento inundaran el recinto. Perales explicó que debido a la falta de uso este órgano tiene un registro grave, por lo que la orquesta tuvo que afinar en tonos más graves y así lograr una perfecta conjunción. También comentó que se puede escuchar, con este instrumento, el canto del ruiseñor y el cucú.

Los asistentes no perdieron detalle. Los celulares no dejaron de grabar para la posteridad estas notas, interpretadas por el organista titular de la orquesta, Miguel Ángel Grajeda y que trasladaron a los presentes al periodo barroco.

Tras este primer tema, que tiene la particularidad de contar con cuatro movimientos, tocó el turno al preludio de la cantata «Miserere», de la autoría de Perales, quien explicó que en esta ocasión sólo se escucharía el inicio de una pieza que fue estrenada en 2017 en Catedral.

Esta pieza habla del momento en el que el rey David se arrepiente de haber estado con la mujer de Urías y busca la redención. En ella se busca reflejar, a través del contrabajo y el timbal, el peso del pecado en el ser humano.

Tras escuchar el órgano, tocó el turno a la voz, la cual fue representada por los integrantes del Coro Formativo San Gregorio Magno, quienes interpretaron tres piezas eminentemente religiosas.

El Coro San Gregorio Magno es dirigido por la soprano Carolina Morán.

«Oh, Sanctsissima», un tema tradicional, de los favoritos de Beethoven, fue el inicio de la intervención del coro. Posteriormente tocó el turno a «Ave Verum Corpus», de Mozart, un tema, que a decir de Perales, era ideal para escuchar en el recinto religioso.

La última participación del coro fue «Va Pensiero», o el tema de los esclavos hebreos de «Nabucco». Perales habló de cómo esta ópera fue clave en la vida de Verdi, quien ya no quería componer hasta que vio este texto y empezó a crear la que sería una de sus obras máximas.

El programa, «corto, pero sustancioso» que ofreció la Orquesta de Cámara Beethoven llegó su final con una pieza de Beethoven. Así como arrancaron la temporada de conciertos en febrero con el primer movimiento de la Primera Sinfonía del compositor alemán, para el cierre de la temporada se escuchó toda la fortaleza y energía del Primer Movimiento de la Sinfonía número 5, probablemente el más ejecutado y estudfiado por los músicos académicos del mundo, dijo Perales.

Tras la ejecución de este movimiento la ovación de pie no se hizo esperar, lo que puso un más que merecido broche de oro a esta primera temporada de conciertos. Perales confirmó que en agosto regresarán estos encuentros musicales, siendo el primero en el Teatro María Teresa, y será dedicado al piano.

«Va Pensiero» fue de los temas más ovacionados de la gala.

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