‘Freaky, este cuerpo está para matar’ fusiona las ‘slasher movies’ con un toque de humor

¿Te imaginas una película que mezcle lo mejor de las llamadas slasher movies, como «Halloween» (John Carpenter, 1978), «Viernes 13» («Friday the 13th», Sean S. Cunningham, 1980) o «Scream: Grita antes de Morir» («Scream», Wes Craven, 1996) con «Un Viernes de Locos» («Freaky Friday», Mark Waters, 2003)? Si la respuesta es no, te invito a ver «Freaky, este cuerpo está para matar» («Freaky», Christopher Landon, 2020), que llega este 12 de noviembre a los cines de México.

Narrada con el mismo estilo que caracterizó a la saga de «Scream» en los 90, «Freaky…» le da un giro más actual a la propuesta y añade el toque del intercambio de cuerpos que vimos en la comedia protagonizada por Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan en 2003, e incluso el título apuesta por esta similitud.

Vince Vaughn interpreta a un asesino serial que por accidente encarna en el cuerpo de Millie Kessler (Kathryn Newton, una de sus víctimas.

La historia se ubica en Blissfield, un pueblo medio de Estados Unidos. Arranca el miércoles 11 (no importa el mes, lo que se busca es que la acción y el clímax se desarrolle el viernes 13) cuando un grupo de cuatro adolescentes de fiesta en una casa de las afueras de la comunidad narra la historia de «El Carnicero» (Vince Vaughn), un asesino serial cuarentón que mata adolescentes en la semana previa al baile de graduación o bienvenida (no importa, las leyendas urbanas se nutren de esos cambios en la narrativa).

Siguiendo el canon impuesto por «Scream», esta introducción sirve para enseñar al espectador el grado de sadismo del Carnicero, quien hace gala de sus más retorcidas ideas para masacrar a los adolescentes, quienes se encuentran solos en la casa de un coleccionista de artefactos antiguos.

En este punto, la cinta producida por Blumhouse Pictures, nos da una idea del toque gore que se manejará en la película, donde el personaje de Vaughn utiliza botellas, tazas del baño, raquetas y lanzas para saciar su sed de sangre.

Es en esta casa donde «El Carnicero» se lleva dos elementos del coleccionista. Una máscara que hace referencia a la de Jason de «Viernes 13», «Leatherface» de «Masacre en Cadena» («Texas Chainsaw Massacre», Tobe Hooper, 1974), e inclusive al «Ghost Face», de «Scream». El segundo elemento es una daga, «La Dola», un antiguo instrumento místico azteca que será parte importante de la historia.

Tras la primera masacre conocemos a Millie (Kathryn Newton), una adolescente retraída, con una pérdida familiar que la atormenta a ella y su familia y sólo dos amigos que siempre la acompañan: Josh (Misha Osherovich), catalogado como el adolescente abiertamente gay del pueblo, y Nyla (Celeste O’Connor), quien siempre está buscando un correcto uso del lenguaje.

Millie tiene en Nyla Chones (Celeste O’Connor) y Josh Detmer (Misha Osherovich) a sus mejores amigos.

A pesar de los asesinatos, la vida en el pueblo sigue igual y tras el primer partido de futbol americano de la preparatoria, Millie es perseguida por El Carnicero, quien al tratar de asesinarla con «La Dola», suelta una antigua maldición y realiza un intercambio de cuerpos entre ambos.

A partir de este momento la comedia toma el lugar del horro, aunque con sus toques gore, como el asesinato del profesor de carpintería (Alan Ruck, quien apareció en «Loco Fin de Semana) y los diferentes homenajes a «Masacre en Cadena» (cuando Millie/Carnicero asesina a tres jugadores de futbol americano con una sierra eléctrica) o «Candyman» (al utilizar un viejo gancho para perpetrar otro asesinato de un joven futbolista).

Además de las armas referidas, la película está llena de referencias a otras slasher movies, como el uso de una máscara plástica para no identificar a Carnicero/Millie y que remite a la vieja máscara de Michael Myers en «Halloween». También aparece un policía que es familiar de la víctima (como sucedió en «Scream») y la omnipresente resurrección del asesino.

La actuación de Vaughn (quien ya había sido asesino en «Psicosis», de Gus van Sant) es lo mejor de la película, ya que se nota que se siente a gusto como comediante y le sabe imprimir ese toque femenino que se requiere cuando es Millie/Carnicero. Por el lado de Newton, se ve un poco tensa cuando quiere ser «villana», especialmente al descubrir que es un hombre en un cuerpo de mujer. Posteriormente se convierte en el objeto de deseo de todos los atletas (cuando antes de su metamorfosis era bulleada).

Como elementos novedosos destacan algunos discursos de inclusión y empoderamiento femenino, como es la familia de Millie, en la que tras la muerte de su padre sólo están su madre y su hermana Char (la policía).

En resumen, es un buen experimento que homenajea a grandes cintas de terror y recuerda una comedia que destacó hace 17 años.

Se merece 3.5 estrellas de 5.

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