Arturo Pérez-Reverte apela a la ecuanimidad en ‘Línea de Fuego’

Escribir una novela, la trigésima de su carrera literaria, narrando la Guerra Civil Española, con ecuanimidad en ambos bandos, es lo que pretendió Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) con «Línea de Fuego» (Alfaguara, 2020), su más reciente trabajo.

El autor español, mantuvo una charla vía Zoom, con Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara y la prensa, para hablar de esta novela que ya se encuentra en todas las librerías desde el 6 de octubre y con la que busca mantener una memoria ecuánime ante este conflicto bélico.

Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara, acompañó a Arturo Pérez-Reverte en la charla que mantuvo con los medios de América Latina.

«La Guerra Civil Española, para muchos de los que están en América, es una guerra suya, porque muchos son parientes, descendientes, familiares, que al terminar la guerra fueron a Sudamérica y eso hace que muchos hijos de esas familias hayan crecido ahí, pero aparte es una novela sobre la Guerra Civil Española que cuenta ese momento de la Guerra Civil, especialmente cruel, dura, por muchas razones», dijo Pérez-Reverte al presentar la novela, desde Madrid, a los medios latinoamericanos.

«Dado que es una novela de soldados, no es una novela de retaguardias, no es una novela política, todo eso está ahí, pero está detrás, y hay una novela en primer plano, que es el ser humano, los combatientes, lo diario, el miedo, el dolor, el frío, los piojos, el hambre, la sed, el aspecto más humano de la Guerra Civil».

Para escribir «Línea de Fuego», el también autor de «Falcó» se basó en aquellas narraciones de primera mano que tuvo por parte de sus familiares y eso le dio la primera meta que era evitar que la memoria se perdiera y fuera manipulada por los políticos de turno.

«Yo tenía una ventaja para esta novela y es que aquí tengo tres fuentes, digamos, documentales; una es la que yo soy de una generación, nací en el 51, a mí me contaron la guerra los que la hicieron, fue mi padre, mi tío y mi abuelo, y la hicieron con el bando republicano, fueron testigos directos, parientes, amigos, familiares; después he leído cuanto se puede leer sobre eso, toda mi vida, memorias, documentos de gente que estuvo ahí y un tercer tronco que fue la experiencia, yo no estuve en la guerra Civil Española, pero como reportero hice 18 años de guerras civiles, al humano de la guerra civil yo lo conozco, sé como es, como huelo, como siente, como se oye todo, como suena, entonces, digamos que la novela se beneficia de esos tres asuntos.

«La memoria es necesaria, es evidente que hace falta que las mentes jóvenes sepan lo que pasó, cómo fue el horror de la Guerra Civil, o de las guerras civiles que fueran. Hace falta, pero la memoria hay que también presentarla de una manera que valga para todos, una manera ecuánime y el problema, cuando se habla de memoria, está ocurriendo en España y lo he dicho últimamente, es que cuando pasa el tiempo y los protagonistas desaparecen queda el recuerdo, quedan las ideas y se utiliza la memoria como arma arrojadiza. En España ahora se usa la memoria como herramienta política, entonces es una memoria contaminada, contada por quienes no hicieron la guerra, ni la conocen bien, quienes utilizan aquella parte que les interesa politizar», expresó Pérez-Reverte, quien dice ser republicano, pero monárquico en defensa propia.

Ambientada en los primeros 10 días de la Batalla del Ebro, esta novela se ha convertido en el libro más leído y comentado en España actualmente, y es, según Reyes, una memoria compartida con los lectores españoles, cuya respuesta en redes sociales ha sorprendido a todos.

En la charla, Pérez-Reverte reflexionó sobre lo que significó para él hacer este libro, sus filias políticas y cómo es un ejercicio estéril el juzgar el pasado con los ojos del presente.

«Querer ahora resolver algo, 80 años después, plantear de nuevo la Guerra Civil, ganarla o perderla de nuevo en los medios informativos, en Twitter, en el Parlamento, en vez de pensar en el futuro y no en el pasado me parece que es negativo y nos aleja de asuntos muchísimo más específicos y necesarios.

«Hay una estupidez que se está extendiendo peligrosamente por el mundo, por el llamado Occidente, América del Sur, del Norte, Europa, y es que es considerar la historia del pasado con ojos del presente y eso es imposible, nada resiste ese análisis. Evidentemente si uno considera las Cruzadas, la guerra contra los musulmanes en España, la conquista, la caída de Bizancio, Julio César, nada, nada resiste», mencionó el también académico de la lengua.

Si algo le gustaría sobre «Línea de Fuego» es que sea adaptada a medio audiovisual, y confesó que ya hay algunos acercamientos para llevarla a una serie.

«Línea de Fuego» está en todas las librerías desde el 6 de octubre. Tiene un costo de 169 pesos en la plataforma de libros de Apple.

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