Sherlock regresa a la prepa. ‘Control Z’

Un hacker llamado @todostussecretos invade la intimidad de los alumnos del Colegio Nacional, preparatoria ficticia de chavos de clase alta en la Ciudad de México cuyas preocupaciones, fuera del algunas clases esporádicas, radican en planear la siguiente fiesta, irse al cuarto de servicio a tener relaciones sexuales, o bullear al alumno que consideran el desadaptado del lugar.

Esta es la línea central de “Control Z” (Alejandro Lozano y Bernardo De la Rosa, 2020), la más reciente serie juvenil de Netflix, hecha en México y que fue estrenada en la segunda quincena de mayo encabezando el top 10 de la plataforma de streaming.

La interacción con los dispositivos se ve en estas pantallas superpuestas en la escena.

Sofía (Ana Valeria Becerril) es la protagonista de esta serie. Ella es una chica, que nada tiene que ver con el ambiente de la preparatoria, que estuvo un mes en el psiquiátrico debido a un ataque, y de quien nos iremos enterando, a medida que avanza la trama, que Nora, su madre (Rocío Verdejo) es pretendida por Quintanilla, el director de la prepa (Rodrigo Cachero), su padre “muere” en un incendio y frecuenta a un adulto en una cantina del centro histórico de la CDMX para jugar dominó y charlar sobre literatura.

Además de ser introvertida, Sofía tiene grandes dotes de deducción (como si fuera Sherlock Holmes), así que ella con sólo ver a sus compañeros sabe qué es lo que les acontece, pero como es buena onda, no se aprovecha de los secretos que descubre a través de la observación. 

En el periodo de tiempo que nos trae la serie, conocemos a un grupo de chavos con sus situaciones. Está Gerry (Patricio Gallardo), el ultraviolento macho alfa del lugar que le hace la vida imposible a Luis (Luis Curiel); Raúl (Yankel Stevan), el hijo de un ex gobernador; Natalia (Macarena García), la chica guapa, quien presidenta de la sociedad de alumnos y que no acepta un no como respuesta, y a su hermana María (Fiona Palomo), quien parece ser totalmente opuesta a ella, e Isabela (Zión Moreno), la chica más popular de la escuela, quien es novia de Pablo (Andrés Baida), que busca siempre el momento para expresarle la atracción que siente por ella.

La preocupación de los jóvenes es que no se revelen sus secretos escondidos en sus teléfonos.

En esta preparatoria, cuyo nombre nos remite a la antigua secundaria de “Vaselina” de Julissa, se vive normalmente, hasta que, al mismo tiempo, llegan Javier Williams (Michael Ronda) el hijo de un reconocido futbolista, y un hacker, quien a la manera de Anonymous y como si fuera un episodio ya visto de “Black Mirror” aprovecha la ultraconexión de los chavos al Internet para revelar los secretos de varios de ellos y amenazar a todos los alumnos con hacer lo propio más adelante.

La primera afectada es Isabella, de quien sabemos que en realidad era Ismael; posteriormente Natalia es acusada de robo; a Gerry le revelan sus inclinaciones gay, a Pablo de engañar a Isabella, y a Raúl, de tener un padre corrupto. Así ven cómo su vida se hace pedazos cuando los celulares de toda la prepa reciben los videos que los desenmascaran.

Es aquí donde Sofía se convierte en detective y en compañía de Javier busca resolver el misterio. 

Como toda serie juvenil que se respete, esta entrega, producida por Lemon Films, nos envuelve con los diversos clichés que ya nos han recetado con anterioridad series como “13 Reasons Why” (con protagonista femenina que se daña a sí misma y un bully que no se detendrá ante nada) o “Élite”, con casos criminales, y excesos, muchos excesos.

En el caso de México ya había habido otros intentos de series que abordan la problemática juvenil (inclinaciones sexuales, drogas, bullying, embarazos, algo de lucha de clases) como la telenovela “Bienvenida Realidad” (Argos, 2011), de la que surgieron actores como Christian Vázquez, Sofía Sisniega, Sofía Espinosa y Andrea Portugal, entre otros, y que también abordaba las problemáticas de los chavos en la etapa previa a la universidad.

De hecho, en “Control Z” aparece Xabiani Ponce de León, un actor que vimos en “Bienvenida Realidad”, lo que nos habla que en la televisión en general han encontrado el secreto de la eterna juventud.

La serie tiene sus aciertos, como el ritmo y la temática actual que atrapa desde un inicio. Es ideal para maratonear por la noche, pero hasta ahí. 

Lo que encuentro criticable es, entre otras cosas, el desarrollo de algunos personajes y ciertos huecos en la trama. 

Uno que me causó cierta confusión fue cuando a Sofía le confiscan el celular por usarlo en clase, y no lo tiene en todo el día, pero el hacker le hace saber que conoce su secreto y queda la confusión de cómo lo hizo. 

Otro problema que encuentro en la serie es el personaje del director Quintanilla. Es la persona más pusilánime del mundo, no tiene nunca el control de la situación y los alumnos hacen de él lo que quieren, además, está más preocupado por conquistar a Nora que en llevar la escuela a buen puerto.  

También brinca cómo de la noche a la mañana Sofía se convierte en el objeto de deseo de la prepa. Ella pasa de ser “Sofreak” a ser el amor de la vida de alguien que no la hacía en su vida y sólo por una plática en el techo de la institución. 

Es algo que no explican lo suficientemente bien, y eso que le dedican todo un capítulo a incluir esa parte. 

Otro asunto es la relación entre una alumna y su maestra, la cual nos la hacen ver a través de las amenazas del hacker o también está la forma en que una profesora casada, seduce al director en plena escuela.

Los papás de los chicos son un elemento secundario y sirven para sostener la trama de alguna manera, pero no es creíble en ninguno de los casos.

Otro cliché presente es llegar, al final, a una fiesta. Generalmente es la de graduación. En esta serie es la “Noche Nacional” o NoNa en la que todo se resuelve, para bien o para mal, y que deja en el aire una segunda temporada (que sinceramente, no veo que vaya a tener la misma fuerza que ésta).

En resumen, “Control Z” está enfocada en los chavos con temáticas que pueden resultar interesantes, pero no deja de tener un poco de todo lo que se ha desarollado en la televisión juvenil en los últimos 10 años. Se agradece la duración (ocho capítulos de poco más de media hora), pero siento que deben dejarla así y no hacer lo que ha sucedido con “13 Reasons Why”, o “Élite”, que han estirado tanto la trama o el físico de los actores, que no saben ya para dónde hacerse y al final no las sigue ni la mamá de ellos.

El bullying de Gerry hacia Luis llega a consecuencias mortales.

En resumen, tiene su encanto conocer los secretos de los protagonistas, pero no se deja de jugar con el morbo de una generación que ha hecho su vida a través de los dispositivos móviles. 

3 palomitas de 5.

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